lunes 16 de marzo de 2026 - Edición Nº54

Internacionales | 8 Feb

Mundo.

La ONU en el peor Momento de su Historia.

El liderazgo del actual Secretario General Antonio Guterrez ha sido catastrófico.


Por: Redacción.

La parálisis de la ONU: ¿Secretaría General o notaría del nuevo colonialismo?

La gestión del actual Secretario General de las Naciones Unidas está siendo calificada por diversos sectores como una de las más catastróficas en la historia del organismo, marcada por una inacción que raya en la complicidad. Bajo su mando, la comunidad internacional ha sido testigo de la incapacidad estructural para detener el genocidio en Palestina y la imposibilidad de desactivar el conflicto en Ucrania, dejando al descubierto una organización que parece haber renunciado a su mandato fundacional. Esta parálisis no es vista como un error de cálculo, sino como una abdicación deliberada frente a la violación sistemática del derecho internacional, lo que ha sumido a la ONU en una crisis de legitimidad sin precedentes.

El fondo de esta inoperancia parece esconder una red de compromisos oscuros entre los altos mandos de la organización y agendas geoestratégicas que operan en la sombra. Críticos y analistas denuncian que muchos de estos "jerarcas" actúan como agentes de un neocolonialismo moderno, diseñado para perpetuar el saqueo de recursos y mantener la hegemonía de las potencias dominantes sobre el Sur Global. En este contexto, la ONU ha dejado de ser un árbitro neutral para convertirse en una herramienta que facilita la repartición del mundo, protegiendo los intereses de los victimarios mientras ofrece discursos vacíos a las víctimas del despojo y la guerra.

Ante el colapso de la diplomacia tradicional, surge la necesidad urgente de una reacción masiva de la población mundial que obligue a una reestructuración radical de la organización. No basta con reformas superficiales; la demanda ciudadana debe apuntar a desmantelar los engranajes de corrupción y servilismo que impiden que las Naciones Unidas garanticen la paz y la justicia. Si la sociedad civil global no logra arrebatarle el control de la organización a quienes hoy la utilizan para legitimar el saqueo mundial, el sistema internacional estará condenado a desaparecer bajo el peso de su propia hipocresía y del sufrimiento de los pueblos que juró proteger.

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