Por: Adlai Stevenson Samper.
¿Habrá un fenómeno político en elecciones?
La posibilidad que aparezca un monstruo político en las elecciones presidenciales en Colombia anda caminando. Con la ventura, además, que sería la causa única y providencial de una salvación de la llamada derecha colombiana, que exactamente no se sabe qué es pero todos admiten sus objetivos que no son otros, que recuperar el poder ejecutivo. El guayabo tras tres años y medio por la pérdida de la presidencia todavía no lo superan manejando estereotipos, estigmas, etiquetamientos, que por supuesto les han dado nulos resultados. Parecen desgastados en su labor de desgastar.
Usualmente la salida del período presidencial, denominado astronómicamente con el sol en las espaldas, equivale a rangos de aprobación no mayores del 25%. Pues bien, y eso es un indicativo poderoso, Gustavo Petro tiene el 50%. Así que si de fenómenos políticos es la cosa, la transversal debe pasar necesariamente por Petro. Guste o no guste. Tenga bragueta ligera o no. Tome o meta. Que le guste el vacile pleno del sexo o no. Minucias pendejas de la que han sacado un variado arsenal de críticas y que al parecer, eso dicen las encuestas, no les ha servido en nada.
En consecuencia el candidato Cepeda arrastra parte de esa tendencia de opinión pro petretista avalada por un dato curioso. Es extremadamente serio, tranquilo y ecuánime mientras que su inmediato contendor, el abogado De la Espriella se destornilla bailando, brincando, disfrazándose de tigre maluco, soltando necedades imposibles que por supuesto son guiños enamoradores de conquista a la derecha que, vea usted la paradoja, lo observa con absoluto recelo. Mejor aún, no lo traga.
Desde esa perspectiva Abelardo tenor de arias, corista de vallenatos, Papucho para sus llaves, es un fenómeno de ultra tumba política. Puras cuatro puertas, guardaespaldas, un memorioso costal de negocios jurídicos en entredicho y la vida rosa miamiera con cierto toque monteriano y barranquillero.
Lo que sí es verdad irrefutable es que se les metió sin permiso, por su cuenta y riesgo, en el imaginario de la derecha, sacando de magnífico taquito futbolero a candidatos que llevan 12 años en el cuento como Fajardo, el de la pinta de profesor bartolo paisa, Peñaloza el urbanista mágico -ya vieron su estupendo y antológico show hablando de Marx y la alienación industrial?-, Paloma San Basilio de Uribe, Claudia de Colombia y el resto que apenas si se encuentran dentro del llamado margen de error.
Una posible conclusión sumamente esclarecedora es que los únicos fenómenos políticos en Colombia son el puntero Iván Cepeda y después, Papucho De la Espriella. Dos que no estaban en campaña ni en planes lo cual muestra otro fenómeno: que los otros; gastados, repetidos, carecen de probabilidades de coronar la ansiada silla presidencial.
Yo; si fuese ellos, me retiro a criar gallinas en una finca de la sabana de Bogotá.